La clave para entender por qué nos cuesta tanto tomar buenas decisiones con el dinero y pasar del ahorro a la inversión, estaría en unos deliciosos malvaviscos.

Somos folclóricos con el futuro, con el largo plazo y con el tiempo en general. Crecimos en el país del “Dios proveerá”, de “El niño viene con el pan debajo del brazo” y así dejamos que el futuro vaya llegando de cualquier forma sin planearlo en absoluto.

Este folclórico comportamiento que nos dificulta pasar del ahorro a la inversión, ha sido estudiado desde la psicología como un rasgo de personalidad que puede observarse en las personas a muy temprana edad:

La prueba de los marshmallows

Se trata de una prueba psicológica que pretende explicar cómo preferimos el bienestar en el presente sobre un posible mayor beneficio en el futuro.

Según esta prueba, las personas que no logran controlar sus caprichos inmediatos tienen menos probabilidad de tener éxito en su vida adulta. Un divertido ejemplo de esta prueba hecha con niños se puede observar en el siguiente video:

Tal como estos niños y como lo dijimos en el artículo anterior, nuestro éxito financiero, y sobre todo el reto de pasar del ahorro a la inversión, depende de las buenas decisiones que tomemos a partir de hoy. ¿Nos gastamos esa platica ahora o la ahorramos para esos sueños futuros?

Ahorrar para los imprevistos

Debemos entender que no todo nuestro ahorro tiene como destino final la inversión. Una proporción de estos debe ser destinada a formar un colchón de seguridad para cubrir nuestras necesidades a corto plazo y evitar las deudas en situaciones imprevistas.

Por otro lado, está el ahorro que vamos a destinar a nuestro crecimiento económico. Se trata del dinero que se usará en el largo plazo y con el que finalmente lograremos pasar del ahorro a la inversión.

Dado que el efecto del tiempo es más fuerte sobre este dinero, es necesario entender que estos ahorros deben dar una primera pelea:

La inflación, el enemigo para pasar del ahorro a la inversión

La señora inflación no es más que la variación en los precios de los productos que consumimos cotidianamente en dos periodos de tiempo que son comparables entre sí.

Por tanto, esta señora es la culpable de que tu factura de mercado haya aumentado considerablemente desde Noviembre del año pasado hasta hoy.

Cuando el dinero no alcanza para lo mismo que comprábamos antes es porque se ha desvalorizado; por esta razón, nuestro ahorro no debería quedarse perdiendo valor bajo el colchón.

Es necesario guardar el dinero en un lugar donde rinda intereses que, al menos, contrarresten el efecto de la inflación si lo que en verdad queremos es pasar del ahorro a la inversión de forma inteligente.

Las cuentas de ahorros en bancos tradicionales no son nuestra mejor opción para ahorrar. Los costos administrativos por los cómodos servicios que nos ofrecen superan con creces los intereses que nos pagan estos bancos por mantener nuestro dinero en sus cuentas.

En realidad estamos perdiendo dinero cuando decidimos ahorrar en una cuenta tradicional.

Por otro lado, existen entidades poco conocidas pero igualmente confiables y respaldadas por Fogafín y la superintendencia financiera donde los rendimientos de nuestros ahorros son mucho más altos que en los bancos tradicionales.

El problema es que esto no es suficiente. Con una inflación al alza como la que tenemos ahora en Colombia, nuestro dinero debe dar una pelea más agresiva si lo que buscamos es tener un crecimiento económico que nos acerque pronto a nuestros sueños y logremos finalmente pasar del ahorro a la inversión.

Para incrementar nuestro capital en el tiempo por medio de intereses altos que generen una dinámica de crecimiento constante, existe un aliado:

La inversión (¡Eureka!)

Saber en qué invertir siempre será la duda. Lo importante es entender que nuestras inversiones siempre deben perseguir un sueño financiero en el largo plazo y cualquiera que sea nuestra inversión, debe ser coherente con factores como:

  • Nuestro perfil de riesgo personal
  • Nuestro estilo de vida
  • Nuestra capacidad de ahorro
  • El plazo en tiempo que tengamos para llegar a nuestro sueño financiero

La inversión que debe hacer una joven de 25 años, quien está comenzando en su primer trabajo y cuyo objetivo es viajar por el mundo a sus 28 o hacer una maestría en Harvard a sus 30, es muy diferente a la inversión que debe hacer un hombre de 45 años el cual no tiene una jubilación segura a causa de la poca planeación financiera durante su vida laboral.

Existen diferentes mecanismos para invertir. Los de menor riesgo como los bonos de renta fija emitidos por el gobierno, hasta instrumentos de renta variable (mayor riesgo) como las acciones, emitidas por empresas que dependen del comportamiento en un mercado de valores.

Pasar del ahorro a la inversión es un proceso sencillo pero requiere disciplina y conocimiento. Luis Pita, autor del libro de finanzas personales Ten peor coche que tu vecino, tiene tres reglas para quienes incursionamos por primera vez en el mundo del ahorro y la inversión:

Regla de oro para invertir, invierte solo en lo que conozcas. Regla de plata, si no sabes invertir, contrata un experto que te asesore” y su último consejo es “para elegir un experto que te asesore… no te dejes llevar por el primero que conoces, compara al menos tres asesores”.

Tu futuro no debería ser una proyección para pagar tus deudas. Tu futuro debería estar proyectado para recibir los frutos de tus inversiones.

Ninguna religión registra milagros financieros aún y ningún niño ha nacido con un descuento bajo el brazo para pagar el dichoso bono del colegio (que es bien caro).

Ahora es el momento de ganarnos el marshmallow con inteligencia, pasar del ahorro a la inversión y llenarnos la boca de malvaviscos a nuestro antojo cuando sea el momento oportuno.

 

Autores
César Vallejo es miembro del equipo de Navegante Finanzas Personales SAS. Tiene 28 años, amante de la escritura, la música, los viajes y es economista de la Universidad Icesi (Cali) y Especialista en Mercadeo Estratégico del CESA (Bogotá DC).

Carlos Coutin es Gerente General de Navegante; asesora a personas que como él, quieren tomar las mejores decisiones financieras sin estrés, con certeza y con inteligencia.

 

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Crédito de la foto: www.discovermagazine.com